Centro de Memoria y Pensamiento Negro, Afrocolombiano de Teusaquillo
Centro de Memoria y Pensamiento Negro, Afrocolombiano de Teusaquillo
Centro de Memoria y Pensamiento Negro, Afrocolombiano de Teusaquillo
Desde las personas negras organizadas en Teusaquillo entendemos un lugar de memoria como un espacio físico, virtual, mental y simbólico que preserva y salvaguarda parte de la memoria cultural y espiritual de la diáspora africana en Colombia. El cual representa o evoca hechos significativos del pasado, especialmente aquellos que marcaron la identidad, la cultura, las luchas, la memoria y la dignidad del pueblo negro, afrocolombiano. Dada las circunstancias de no poder contar inicialmente con un espacio físico por falta de recursos económicos, nos hemos visto en la necesidad de presentarlo de manera itinerante en espacios arrendados, en instituciones educativas y en otros que han sido parte de las instalaciones de la administración local, donde muchas personas han tenido la oportunidad de observar sus piezas, participar de reuniones y aprender sobre la historia afrodescendiente.
El Centro de Memoria también es visto como un espacio vivo en el que sus fundadores y fundadoras se reúnen para organizar cada una de las actividades que se desarrollan en la localidad de Teusaquillo.
¿Dónde estamos ubicados?
El lugar de memorias afrodiaspóricas está ubicado en la localidad de Teusaquillo en Bogotá Colombia, el cual tiene como propósito recuperar la memoria de hechos y acciones de sujetos que han contribuido a la construcción de la nación en todos los campos de la vida, pero también mostrar cómo se ha subalternizado, violentado y cosificado al sujeto negro y con ella a su cultura.
Es una propuesta en construcción, que viene caminando con fuerza, para posicionar y visibilizar parte del acervo cultural heredado de los ancestros africanos.
El lugar de la memoria exhibe una serie de elementos relacionados con el legado, intelectual, cultural, social y afectivo, que caracterizan nuestra comunidad, sus deidades, ancestros, modos de vida, músicas y técnicas tradicionales, conformando lo tangible y lo intangible a fin de dar a conocer su memoria. Es un espacio de reconstrucción y de visibilización del homicidio histórico realizado a los pueblos negros.
Según Pierre Nora, «un lugar de memoria en todos los sentidos de la palabra va desde el objeto más material y concreto, posiblemente ubicado geográficamente, hasta el objeto más abstracto e intelectualmente construido». Por lo tanto, puede ser un monumento, un personaje importante, un museo, archivos, así como un símbolo, un lema, un acontecimiento o una institución. También las redes sociales virtuales son empleadas como lugares de memoria. En el caso de Teusaquillo contamos con dos murales los cuales hacen parte del lugar de memoria de la localidad, así como un Kilombo ancestral y un Ilé de Orixás. La proyección está en generar una ruta de murales que le permitan a los transeuntes y a las comunidades educativas realizar investigaciones, preguntas problemáticas sobre estos importantes actores del mundo afro, por lo que invitamos a la ciudadanía a cuidar y apoyar la construcción de otros murales de altísima calidad como estos, para continuar fortaleciendo este espacio como un escenario de investigación y formación, al tiempo que se observe como una herramienta para la erradicación del racismo.
Esta iniciativa hace parte de las acciones de la Fundación de Maestros y Maestras Hilos de Ananse con el apoyo de la Alcaldía Local de Teusaquillo la cual se propone, realiza para preservar la memoria colectiva, fomentar la reflexión crítica, dignificar a las víctimas y contribuir a procesos de reparación, verdad, justicia y no repetición, especialmente en contextos de violencia, opresión y racismo.
Un lugar de memoria es importante porque cumple funciones esenciales para la sociedad, especialmente en contextos marcados por el racismo, la violencia, el colonialismo y la exclusión. Algunas razones clave:
Preserva la historia silenciada: Permite recuperar y visibilizar memorias que han sido negadas, omitidas o distorsionadas, como las de pueblos afros.
Dignifica a las víctimas: Reconoce el sufrimiento, la resistencia y la humanidad de quienes fueron marginados o violentados y da valor a sus luchas.
Fomenta la identidad y el orgullo cultural: Fortalece el sentido de pertenencia y reafirma las raíces culturales, especialmente en comunidades que han sido históricamente negadas.
Promueve la educación crítica: Enseña a nuevas generaciones a comprender el pasado desde múltiples voces y a reflexionar sobre las causas del racismo y la discriminación,
Contribuye a la no repetición: Recordar es una forma de activar el pensamiento y el recuerdo, para prevenir aquellos hechos atroces que durante la historia no se vuelvan a repetir. La memoria histórica nos ayuda a construir sociedades más justas y democráticas, pero sobre todo menos racistas y más incluyentes.
Es un acto político y de resistencia: Nombrar, recordar y resignificar un espacio es un acto de poder frente al olvido impuesto por los sistemas opresores. En el contexto afrocolombiano y particularmente en una comunidad como Teusaquillo, crear o reconocer un lugar de memoria afrocentrado es clave por las
¿Por qué es importante que promocionemos este lugar?
Viajes físicos por el lugar de memoria: Es lo que común mente se conoce como museo. Donde se encuentran algunas muestras de lo que son los Orixás de matriz afrocubana. Un viaje por un espacio cuya cultura ha sido invisibilizada, negada y estereotipada significa mucho más que una simple visita a un espacio expositivo: es un acto político, de memoria y de reparación simbólica.
Implica recorrer un lugar que no se ajusta a los parámetros de los museos eurocentrados, que históricamente han impuesto una mirada colonial sobre las culturas del mundo. En cambio, este lugar propone otra forma de narrar, de mirar y de sentir la historia. Es un espacio donde los objetos, las memorias y los saberes cobran voz propia; donde las comunidades que antes fueron “exhibidas” como objetos ahora se reconocen como sujetos históricos y protagonistas de su propia memoria.
Un viaje así es una experiencia de descolonización del pensamiento y de los sentidos, se desarma la idea del museo como templo del saber occidental y se convierte en un lugar de diálogo, sanación y resistencia. Es una invitación a reconocer las heridas del racismo y la colonización, pero también la fuerza, la creatividad y la espiritualidad que han sostenido a los pueblos cuya historia fue marginada.
En síntesis, es un viaje hacia la dignificación, hacia la reconstrucción de la memoria desde la voz de quienes fueron silenciados y un paso hacia un lugar vivo, comunitario, afrocentrado y profundamente humano.
El lugar de memoria de Teusaquillo como espacio simbólico: Se encuentran días de celebraciones, fechas conmemorativas, rituales, procesos de formación, cantos o prácticas culturales. Danzas, diccionarios, fotografías entre otros.
Un lugar de memoria para los negros y negras de Teusaquillo, no es únicamente un espacio físico donde se conservan objetos, archivos o vestigios del pasado. Es, ante todo, un escenario simbólico en el que depositamos nuestras emociones, recuerdos y nuestra interpretación del mundo. Su valor no radica tanto en la materialidad de lo que contiene, sino en el significado espiritual, político y afectivo que le otorgamos los que habitamos esta localidad, aquí están nuestros recuerdos, nuestras historias.
Para nosotros como pueblo negro este es un territorio vivo de resistencia y dignificación. Aquí representamos nombramos, contamos sobre nosotros mismos, después de tanto tiempo de negación, racismo, silenciamiento e invisibilización. Buscamos romper con la narrativa hegemónica impuesta por el colonialismo y el racismo se trata de abrir paso a la palabra de los antepasados, a la palabra de la OSHA IFA, DEL BODU, DEL BANTU, DEL CONGO Y DEL CARABALI al canto de las abuelas y al legado de los mayores.
Creemos en lo simbólico porque en ellos se condensan las memorias del dolor y del gozo, de la opresión y de la libertad. Pero sobre todo la razón de la existencia de todo lo que existe en este plano físico y en el plano espiritual.
Es un lugar de memoria donde no solo se recuerda, también se repara, se sana y se reinterpreta. Allí, la memoria se convierte en un acto de re-existencia, una manera de seguir estando en el mundo desde la afirmación de la vida y la espiritualidad.
Un lugar de memoria africana, negra diasporica, afrocolombiano que permite a sus visitantes reconocer las huellas del pasado esclavista y colonial, pero también celebrar la creatividad, la música, la medicina ancestral, la danza y la palabra como expresiones de libertad. En este sentido, el lugar de memoria no solo narra lo ocurrido, invita a pensar en lo que puede ser, en el futuro que se construye desde el orgullo, la dignidad, la conciencia y la unidad del pueblo negro.
Por eso decimos que el lugar de memoria es simbólico:
Porque convoca a la comunidad a recordar juntas y juntos.
Porque teje vínculos entre el pasado, el presente y el porvenir.
Porque reivindica la dignidad de las personas históricamente marginadas.
Y porque transforma la memoria en fuerza política, cultural y espiritual.
En suma, el lugar de memoria es un acto de resistencia y de amor colectivo. Un territorio simbólico donde las voces que fueron silenciadas se levantan para decir: “aquí estamos, aquí seguimos, y nuestra memoria también es futuro”.
Al ser el lugar de memoria un espacio autogestionado, hemos tomado imágenes de referencia que dan cuenta de historias y hechos del pueblo negro, no son propias pero las hemos utilizado con respeto y en cada una se menciona la referencia de donde fueron tomadas.
Si desea la presencia del Centro de memoria y pensamiento negro, afrocolombiano en su institución, contáctenos a fundacionhilosdeananse@gmail.com - hilosdeananse@hotmail.com
Piezas Museológicas Que Componen el Centro de Memoria y Pensamiento