Galería de la Memoria
Esta galería es una oportunidad no solo para contemplar las obras que la habitan, sino también para reconocer y salvaguardar las expresiones materiales y espirituales de los pueblos africanos y afrodescendientes. Cada cuadro, conserva una historia que atraviesa territorios, generaciones, ancestralidades y pueblos de resistencia.
Más que una exhibición, es un encuentro con una memoria viva que antecede a la esclavización y nos conecta con las filosofías, espiritualidades, saberes y estéticas de África y su diáspora. Al ser el lugar de memoria un espacio autogestionado, hemos tomado imágenes de referencia que dan cuenta de historias y hechos del pueblo negro, no son propias pero las hemos utilizado con el respeto que merecen.
Simboliza el arquetipo de la madre africana, representando la maternidad, la fuerza espiritual y el poder comunitario, reflejado en esculturas tradicionales y poesía que honran a la mujer como madre del pueblo y figura sagrada. Al mismo tiempo, entrelaza lo personal y lo político centrándose en los recuerdos de los individuos y vinculándolos con cuestiones más amplias, lidiando así con el anhelo de la comunidad a reconectarse con África.
El patakí de la creación del mundo relata que, al principio, la Tierra estaba cubierta por las aguas. Olodumare, ser supremo de la tradición yoruba, confió a Obatalá la misión de formar la tierra y preparar un lugar donde pudiera desarrollarse la vida. Para cumplirla, recibió una cadena, arena sagrada, una gallina y otros elementos con los que descendió desde el cielo. La arena fue esparcida sobre las aguas y la gallina la extendió con sus patas hasta formar los primeros territorios. Según otras versiones, Oduduwa fue quien completó esta misión. Este relato enseña que la creación nace del mandato divino, la cooperación y el equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza.
República Democrática del Congo, África. Esta máscara es hecha de madera tallada, aunque también pueden incluir materiales adicionales como pigmentos, vidrio, tela, metales (en particular clavos y fragmentos de hierro), y otros elementos naturales (piedras, conchas, etc.). Es una figura ritual que sirve como amuleto o protector, de igual manera, se utilizan para activar el poder sobrenatural a través de ofrendas, oraciones y la inserción de objetos sagrados en las prácticas religiosas tradicionales de los pueblos de África Central, especialmente de la región que hoy corresponde a la República Democrática del Congo.
Cortesía de Entwistle Gallery, Londres.
Pueblo Bakongo, República Democrática del Congo, principios del siglo XX. Hechas de madera tallada, aunque también pueden incluir materiales adicionales como pigmentos, vidrio, tela, metales, clavos y fragmentos de vidrio, con formas humanas o antropomórficas. Creada principalmente para invocar espíritus y fuerzas sobrenaturales. Es una figura ritual que sirve como amuleto o protector, utilizado en las prácticas religiosas tradicionales de los pueblos de África Central, especialmente de la región que hoy corresponde a la República Democrática del Congo.
Museo del Patrimonio Panafricano
Una obra maestra de naturalismo refinado. Esta notable escultura de terracota, originaria de Ife, Nigeria, data de los siglos XI-XII. Es ampliamente considerada como una de las cabezas de terracota de Ife mejor conservadas. La excepcional artesanía, el naturalismo refinado y el exquisito modelado de esta escultura la convierten en una verdadera obra maestra, que refleja la brillantez artística de la primera época de pavimentación en Ife
Los habitantes de Ife, una antigua ciudad en la actual Nigeria, eran conocidos por sus logros artísticos tanto en bronce como en terracota. La civilización de Ife floreció entre los siglos XI y XV y produjo esculturas notables en diversos materiales. Si bien las esculturas de bronce son más conocidas y a menudo se asocian con el arte de Ife, las esculturas de terracota también desempeñaron un papel importante en su expresión artística. Estas esculturas de terracota mostraron la habilidad, la creatividad y la estética cultural de la gente. El arte de Ife, ya sea en bronce o terracota, es muy apreciado por su naturalismo y sus intrincados detalles, que reflejan la rica herencia cultural de la región.
Nigeria, siglos XII-XV. Escultura de bronce de los originales del pueblo yoruba en los antiguos reinos de Benin en Ifé. Sus figuras y cabezas humanas representan generalmente a un Oni o persona de la realeza.
Pueblo IFE
El pueblo Ife se desarrolló en la región que hoy corresponde al suroeste de Nigeria, en un territorio de geografía predominantemente boscosa. Es considerado descendiente de la cultura Nok y mantuvo estrechas relaciones comerciales y culturales con el Reino de Benín.
Las evidencias arqueológicas incluyen objetos que datan del siglo XV d. C., los cuales reflejan el alto nivel de desarrollo alcanzado por esta civilización.
Su organización política se basaba en un sistema monárquico, encabezado por un rey. El arte de la nobleza se caracterizó por la representación de las cabezas de los gobernantes y de sus madres, figuras de gran importancia dentro de la estructura política y simbólica de la sociedad.
Los artesanos ife fueron reconocidos como extraordinarios trabajadores del metal, especialmente del latón y el bronce. Sus esculturas destacan por su notable naturalismo, considerado uno de los más refinados del arte africano, ya que buscaban retratar con gran fidelidad los rasgos humanos. Sin embargo, en las representaciones de cuerpo completo es frecuente encontrar desproporciones anatómicas, lo que sugiere que el énfasis artístico estaba puesto en el realismo del rostro más que en la exactitud de la figura corporal.
Museo Barbier-Mueller.
Siglos XV-XVI, Terracota. Escultura de la antigua civilización de Djenné, su elaboración a partir de arcilla mezclada con grog (tiestos triturados) y destacada por sus detalles, estas figuras varían de estilo y tema. Generalmente es asociado a la conexión con las creencias espirituales de la región del Níger, sin embargo, su uso y significado sigue siendo especulativo.
Museo del Patrimonio Panafricano.
Camerún, principios del siglo XX. Son esculturas de madera tallada y base de acero, sirve con objeto ritual con una profunda conexión con las creencias espirituales y las prácticas rituales de las comunidades locales. El lenguaje de estas esculturas y objetos está codificado y es iniciático, lo que significa que solo los miembros más experimentados y los ancianos que han pasado por las etapas de iniciación pueden interpretarlo, no siendo accesible para todos los miembros de la comunidad.
Museo Barbier-Mueller.
Makonde, c. (1935-1940). Son hechas de madera del árbol kapok (ntene) con tal delicadeza y detallismo que llega a parecerse al cuero, con cabello humano y pigmento negro. Se emplean en bailes ceremoniales, sobre todo en los relacionados con la iniciación de los y las adolescentes y son la representación de los espíritus de los ancestros del pueblo Makonde que regresan para celebrar que esos nuevos iniciados vuelven tras su periodo de iniciación.
Museo Nacional de Etiopía
Nigeria (Benín), siglos XVII-XIX. Este leopardo de bronce es utilizado como recipiente de agua durante ceremonias únicamente por el Oba o rey de Benin. Es llamada también como aguamanile, representa el triunfo del pueblo sobre lo salvaje, su vínculo con las tradiciones en África occidental de siglos anteriores y se regalan para otorgar protección espiritual al destinatario.
Museo Nacional de Nigeria